ESTRÉS Y SALUD CARDIOVASCULAR

La definición clásica de estrés es “cualquier amenaza real o imaginaria y la respuesta del cuerpo a ello”. Los festejos y las tragedias por igual pueden causar una respuesta de estrés en nuestro organismo.

 

El estrés desempeña un papel muy importante en nuestra adaptación a las circunstancias externas, pero en forma exagerada y sostenida es perjudicial.

Las mujeres estamos más predispuestas a sentir tristeza y ansiedad, en comparación con los hombres, y a sentir la presión del estrés, tanto en el trabajo como en el hogar.

De allí que es imprescindible reconocer los síntomas de estrés, cómo impactan en nuestro organismo y sobre todo: de qué forma manejarlo para tener una vida equilibrada y saludable.

Cómo reconocer los síntomas de estrés:

El impacto del estrés, tanto agudo como crónico, suele manifestarse en diversas esferas del organismo y el comportamiento:

  • Emociones: enojo, depresión o ansiedad, irritabilidad, miedo.
  • Pensamientos: excesivo temor al fracaso, autocrítica elevada, olvidos, dificultad para concentrarse.
  • Conductas: trato brusco hacia los demás, aumento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas.
  • Físicos: cansancio y sueño diurnos, tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolores de cabeza, indigestión.

¿Cuáles son los tipos de estrés y cómo pueden impactar en mi corazón?

  • Estrés crónico:el estrés diario por mal trato laboral, o una mala relación de pareja en el hogar, en forma sostenida, ejerce un efecto cardiovascular nocivo. La sensación de no poder hacer nada al respecto (impotencia) suma un daño mayor.

Está comprobado que encontrarse sin apoyo social/familiar/pareja (red de contención) hace más difícil encontrar herramientas para afrontar situaciones de estrés.

En este aspecto las mujeres tenemos ventaja en relación al hombre, ya que somos más propensas a construir relaciones sociales sólidas y duraderas.

  • Estrés agudo. Personalidades explosivas (tipo A), son las más propensas a desarrollar hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares e infartos agudos, ante situaciones nuevas de estrés.

En personas susceptibles, el estrés agudo (una mala noticia, una enfermedad grave, una cirugía) puede provocar un daño agudo en el músculo cardíaco (síndrome de Tako Tsubo o de corazón roto). Es poco frecuente y suele ser reversible en la mayoría de los casos.

El estrés se ha relacionado entonces con casi todas las enfermedades del organismo. A nivel cardiovascular y metabólico encontramos:

  • Incremento de la presión arterial y de los factores de la inflamación.
  • Corazón acelerado, palpitaciones, arritmias.
  • Aumento de peso.
  • Aumento de colesterol y triglicéridos en sangre.
  • Infartos y accidentes cerebrovasculares.

Pero ¡no todo está perdido!

Ya sabemos que todas estamos inevitablemente expuestas al estrés, y que éste puede llegar a ser perjudicial para nuestra salud en general y especialmente cardiovascular.

Existen técnicas que nos ayudan en el manejo del estrés. Algunas son muy sencillas y solo requieren tiempo y práctica, hasta que desarrollemos el hábito y las incorporemos a nuestras actividades cotidianas:

  • Practicar técnicas de relajación: meditación, Yoga, concentrarse en la respiración durante 10 minutos todos los días, sentarse en silencio de a ratos, varias veces por día.
  • Hacer ejercicio regularmente.

 

Por Carol Sobisch Lazarte