HIPERTENSIÓN ARTERIAL “El enemigo silencioso”

El aumento de la presión arterial es una condición muy común en la cual el constante y crónico choque de la sangre contra las paredes arteriales es lo suficientemente fuerte para eventualmente causar enfermedad cardíaca.

La presión arterial se determina por el volumen de sangre que el corazón bombea y la resistencia ejercida por el flujo sanguíneo en las arterias.  A mayor volumen bombeado y a mayor estrechez arterial mayor la presión arterial.

Usted puede ser hipertenso durante años sin ningún tipo de síntoma (y con valores desde leves a extremadamente altos). Incluso sin ningún tipo de síntoma, el daño a los vasos sanguíneos y el corazón se hace progresivo y continuo.  

La hipertensión arterial se desarrolla generalmente durante muchos años y afecta casi a todas las personas eventualmente. Afortunadamente la hipertensión es fácil de detectar y una vez conocida se puede trabajar para controlarla.

La Presión arterial debería medirse una vez al año como mínimo o en toda visita médica. Es válido controlarse la presión en farmacias, salas sanitarias, con dispositivos automáticos, con cualquiera que conozca cómo medir la presión arterial.

Habitualmente en el adulto mayor de 50 años no hay una razón identificable para el desarrollo de la hipertensión y se denomina esencial.

En personas jóvenes con hipertensión su cardiólogo debe pesquisar causas secundarias:

  • Apnea del sueño
  • Alteraciones renales
  • Problemas tiroideos
  • Defectos arteriales congénitos
  • Medicaciones como: Anticonceptivos, Antigripales, Descongestivos, Analgésicos.
  • Abuso de meta anfetaminas, cocaína.
  • Alcoholismo.

El dejar a la libre evolución la hipertensión conduce a Infarto de Miocardio, Accidente Cerebrovascular, Aneurismas, Insuficiencia cardíaca, estenosis de Arterias Renales, Arteriopatía oftálmica (que lleva a la ceguera), Síndrome Metabólico, Pérdida o disminución de la memoria o capacidad cognitiva.

Si bien es relevante en ambos sexos, en la mujer reviste algunas características especiales. Por un lado, el riesgo que provoca la hipertensión arterial es mayor en la mujer que en el hombre. Por otro lado, cuando se da en edades jóvenes o en mujeres en edad fértil, el abanico de posibilidades terapéuticas se acota, ya que algunos medicamentos, habituales para el tratamiento de la hipertensión arterial, pueden ser perjudiciales para el bebe si la mujer se embaraza. También hoy sabemos que la prevalencia de hipertensión en la mujer aumenta exponencialmente después de la menopausia para igualar y sobrepasar al hombre, siendo además de más difícil control.  

Como dice el refrán popular: “el que busca encuentra”.

El que encuentra y se ocupa tendrá una vida más larga y sana.

Dr. Andrés S. Kohan